1. Detección inicial:
La medición correcta de la presión arterial es el primer paso. Debe realizarse en reposo y en más de una ocasión, ya que una sola lectura elevada no confirma el diagnóstico.
2. Confirmación diagnóstica:
Cuando las cifras elevadas se repiten, el médico puede apoyarse en:
Esto permite confirmar si existe hipertensión arterial sostenida.
3. Evaluación del estado de salud general:
Una vez confirmada, es fundamental conocer el impacto de la presión arterial en el organismo y el riesgo cardiovascular del paciente.